Pinchando la burbuja

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Seguro que más de una vez han oído hablar de la burbuja informativa a la que nos someten las redes sociales. Según esta teoría, solo nos informamos en aquellas fuentes que están en consonancia con nuestras creencias, para de esta forma evitar confrontaciones y reafirmarnos en nuestras opiniones. 

Porque si hay algo que llevamos muy mal es cambiar aquellos en lo que hemos depositado nuestra fe. A todo esto, se añade el funcionamiento de los algoritmos de los diferentes buscadores, que supuestamente nos van a mostrar solo aquellas cosas que están en consonancia con nuestros intereses. El resultado final es esa burbuja que filtra aquella información que nos llega y que incrementará los sesgos informativos.

Sin embargo, recientes estudios parecen desmontar toda esta teoría y señalan que lo de la burbuja no es más que un nuevo mito, desarrollado para intentar explicar el fenómeno de la polarización que se está viviendo tras la irrupción de las redes sociales pero que en el fondo no se sustenta en auténticos datos. Algo hay, pero todavía no sabemos que es lo que es.

Es el caso de un trabajo llevado a cabo por diferentes investigadores que han analizado los hábitos de consumo de internet de 400 españoles y han descubierto que la gente en realidad aprovecha la diversidad de perspectiva de la red en lugar de evitar opiniones diferentes. Tanto es así que hasta más del 80% de los investigados leían noticias de ambos lados del espectro político y sólo el 14,1% lo hacía de medios surgidos de un extremo.

El estudio también demostraba que era habitual consumir información contraria a la ideología de uno mismo y esto se fundamentaba en una necesidad de estar más preparado para los argumentos opuestos, así como para auto-convencerse más de las propias opiniones. Resultaba curioso también que esta tendencia a mirar más las noticias contrarias se daba más entre los que se calificaban como de izquierdas. Todo esto en el fondo no viene más que a señalar que esta teoría de la burbuja no sirve para explicar esta polarización que vivimos. 

Lo que parece cierto es que no hay más burbuja ahora que la que podía haber hace unos años, cuando no existía un acceso tan globalizado a internet. Y es que cuando solo había periódicos, radio y televisión, muy pocos eran los que se leían diferentes cabeceras opuestas o escuchaban emisoras radio con discursos contrarios. 

Pinchando la burbuja