De charco en charco

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El alcalde de Ferrol, Jorge Suárez, tiene una gran habilidad para meterse en charcos, y para, posteriormente, tratar después de responsabilizar a otros del lodazal creado Lo demostró con la crisis del agua del pasado verano, donde en vez de colaborar con la administración autonómica en la resolución del problema, limitó su actuación a fomentar el enfrentamiento entre administraciones, para eludir sus propias responsabilidades
Lo hizo después con la Semana Santa. Creando el mimos un conflicto público cuando ni siquiera había tomado posesión,  para anticipar su predisposición a anteponer su ideología a la defensa del interés general. Aún no se ha enterado que es alcalde en minoría. Que tiene 6 concejales en una corporación de 25, y que la entente creada con el PSOE de Sestayo suma doce, y que por lo tanto, carece de votos suficientes para adoptar acuerdos, y que está abocado a llegar a acuerdos con el resto de partidos.
Se olvidó de esa minoría, a la hora de emprender su personal y lamentable cruzada contra la Semana Santa, y se olvidó ahora también al imponer una peatonalización por decreto, y sin diálogo de ningún tipo. ¿Dónde quedó ese compromiso con la participación ciudadana y esas nuevas formas de hacer política que pregonaban cuando veían tan lejos la alcaldía?  Quedó en el olvido, a solo seis meses de tomar posesión. Jorge Suárez, se ha convertido en un alcalde soberbio y prepotente que impone su criterio, a pesar de su situación de minoría, sustentada por la muletilla de un partido socialista  que se dirige al abismo más absoluto.
Jorge Suárez cierra al tráfico la calle Real por decreto. Sin dialogar ni consensuar con nadie. Sin contar con la oposición, y sin escuchar previamente ni a vecinos, ni comerciantes ni hosteleros. Con formas autoritarias, sin planificación de ningún tipo, improvisando, sin medidas complementarias que palíen los inconvenientes que la decisión adoptada va a acarrear para residentes y comerciantes.   De charco en charco y tiro por que me toca. Esa es la política de un gobierno sin mayoría, sin programa y sin rumbo, que ha convertido la participación en consigna publicitaria, vacia de contenido. Lo dicho, de charco en charco y tiro porque me toca.

De charco en charco