Resumen del día del chanchullo

|

Pasó lo que pasó: después de tantos dimes y diretes el tripartito de Colón cobró cacho en lo que podemos llamar “el día del chanchullo nacional”. Menos mal que nos quedan las hemerotecas para recordar sus miserias: promesas incumplidas, razonamientos abandonados, grandes declaraciones que escondían sus vergüenzas.

La historia acaba situándolos  tal como son y eso no lo borran los votos. ¿Recuerdan? Unos venían a regenerar, otros piaban por la lista más votada y repudiaban los gobiernos de los perdedores. Los hay que juraron que juntos ni para coger setas o Rolex. El PP, apoyado por Ciudadanos y Vox, recupera viejos feudos. Los de Pablo Casado, con menos votos, se llevan Madrid, Zaragoza, etcétera. Ciudadanos se hace con Melilla ¡con un solo edil! Y Vox, el tercero del tridente trata a sus socios como la novia engañada. No se trata de culpar a los votantes sino a quienes les engañaron.

Y ahí los tienen: juntos y revueltos. Histéricos si les recuerdas su pasado reciente (la democracia orgánica), pues enseguida sacan a pasear a Lenin, la China comunista y Maduro; lo de Franco y las cunetas llenas de cadáveres son cosas del abuelito que siempre presumía de la cordial fraternidad con los países árabes. ¿Qué quieren el AVE? Les  mandamos a Corina y su pareja  para las negociaciones y al señor Villar Mir para que reparta diezmos y primicias entre sus políticos favoritos. 

¿Recuerdan que Ciudadanos defendía la supresión de las Diputaciones? Pues ahora presidirá varias. También defendía la lista más votada y la regeneración democrática. Repetían eso de “no votaremos a los que han robado ni a los mismos de siempre”. Son, también, cosas del pasado. A estos carotas se les cayó la careta 

Ahí están los votos con el resultado final: acabar en gobiernos Frankenstein –¿les suena la frase?– y se cumple el dicho de que el hombre es el único animal que tropieza más de dos veces con el mismo voto.

Vamos con el resumen: Rivera, desde las juventudes del PP pasando por los liberales hasta asaltar la socialdemocracia, acaba en brazos de Vox entre las críticas de sus afines y la bronca de su grupo europeo. Casado, el delfín de José María Aznar, condujo a su partido hasta la derecha más extrema para asegurar su supervivencia usando de muleta a Vox. Y otra vez en el juzgado por aquel asunto de los ordenadores de Bárcenas que cuentan las trampas, la corrupción del Partido Popular.

Resumen del día del chanchullo