NOS ATRACAN

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Parece que el mejor cumplimiento de las normas de tráfico y con ello un descenso en recaudación por multas trajo, como réplica, un ensañamiento total con los conductores. ¿Cómo? Reduciendo los márgenes de error en las infracciones recogidas por los radares e incrementando el número de estos aparatos, la mayoría sin señalizar (a  traición y contra lo dispuesto normativamente) o estar el radar junto a la señal, como hay en la A8 entre Baamonde y Vilalba. Para recaudar –objetivo último de este atraco– es mejor imponer sanciones pequeñas, de 100 euros (50 con rebaja) y sin pérdida de puntos, ya que estas se pagan mejor por parte del sancionado al salir más económico que reclamar. Está visto que los aparatitos son más rentables que los agentes de tráfico, a los que se les obliga a elevar el número de sanciones, convirtiéndoles en recaudadores, en lugar de aquellos ángeles de la carretera que ayudaban siempre al conductor. Ahora, ni de broma. Sólo el atraco con uniforme y aparente legalidad.

 

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