Semana compleja

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a semana ha sido muy intensa en noticias, una, la importante, triste por el fallecimiento del sacerdote ferrolano D. Rosendo. Lo siento bien; era un hombre que demostró tener personalidad y valentía en su labor pastoral y tales valores son siempre escasos. Solo queda agradecer, una vez más, su trabajo. Rosendo, amigo, descansa en paz. 
Las otras no sé cómo calificarlas y espero me comprendan. Verán, les cuento. Se celebró el plenario de la Conferencia Episcopal Española, que, como siempre, pasó sin pena ni gloria. 
Según la nota de prensa, en ella se trataron asuntos ordinarios. Eso quiere decir que está todo en orden y no hay asuntos graves que tratar. 
Eso sí, insisten en que se proponen tomar medidas de acuerdo con las conclusiones del Sínodo Obispal con respecto a la pederastia. Claro, tienen que analizar bien y poner en común las conclusiones; o sea, nada hacer. 
Al menos así deduzco de las declaraciones que el Secretario General hizo a la Agencia EFE, en las que reconoce que la Iglesia “tiene que aprender a vivir y colaborar en un sociedad plural”. 
Bonita frase, en línea con las declaraciones del Cardenal Sarah, prefecto para la congregación del Culto Divino que dice que “la Iglesia no está para escuchar, está para enseñar”, haciendo, a continuación, un juego de conceptos que se resume en que hay que hacer lo que la Iglesia dice, aunque no explica quien es la Iglesia ¿él, o el Evangelio?
Y para rematar, las curiosas declaraciones al Portal Religión Digital de nuestro Obispo (la pueden leer en la web del Obispado) afirmando que escucha a todos y que la comunicación es fundamental… y que hay que estar atentos a otras visiones de la realidad, insistiendo en que hay que escuchar. Me han sorprendido. 
Poniendo todo este galimatías en común conmigo mismo, concluí, seguro que equivocadamente, que no sé quien tiene que escuchar porque unos son mudos y otros sordos, pero que hay que aprender y callar. 
En fin, quizás es que leo mal el Evangelio y no sé que es comunicación y no me entero. Una pena de simple mortal. Cómo era aquello de: Consejos doy… 
En fin, compleja semana.

Semana compleja