El carcelario lío catalán

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Qué suerte tuvo Oriol Junqueras, el presunto hermano gemelo de Miguel Durán, el de la ONCE, con que el juez decidiese mantenerlo confinado en la trena. Allí lleva una existencia la mar de tranquila y puede dedicar las 24 horas a su plan de vida favorito: ora et labora, es decir, a combinar las alabanzas al Señor y la Virgen de Montserrat con la redacción de su obra cumbre, “Cartas desde mi celda”. En cambio, la vida carcelaria del Jordi apellidado Sánchez, el más parvo de los dos, es más agitada. Estuvo considerado “una perra chivata” desde que pidió el cambio de módulo alegando que otro recluso lo había torturado con un “Viva España”. A partir de entonces, lo bombardearon con la canción de Manolo Escobar y con el “Novio de la muerte” de la Legión. Incluso un gitano patriota le enseñaba el pene cada vez que se cruzaba con él y le espetaba: “¡Maricona!”. Ambos empiezan ya a pagar la consecuencias de tantos meses ejaulados y se pelean a la vista de todos a cuenta de si hay que convocar elecciones o no. Ni Concepción Arenal haría carrera de semejantes reclusos.

El carcelario lío catalán