O 18 de diciembre o milagro

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Pues nada: vaya usted preparándose para ir a votar el 18 de diciembre, que es probablemente el único punto en el que habrá un acuerdo político por unanimidad en los próximos meses: en forzar las normas para que, en lugar de ir a las urnas el día de Navidad, hacerlo una semana antes. Porque, tras lo escuchado este lunes a Rajoy y sobre todo, a Sánchez tras su meteórico encuentro de menos de media hora, podemos dar por seguro algo de lo que no dudábamos: que la investidura de Rajoy va a ser un fracaso. Pero, después de asistir a la rueda de prensa del secretario general socialista, casi cabe incluso dejar de lado cualquier esperanza de que, en una posterior sesión los socialistas acaben absteniéndose a cambio de algo y faciliten, con esta medida, que Rajoy sea investido y pueda formar Gobierno.
Y así estamos: el PSOE sigue instalado en el ‘no’ y su secretario general no parece dispuesto a cambiar de actitud tras el más que previsible fracaso de la votación del 2 de septiembre. Los acuerdos que suscribieron PP y Ciudadanos le parecen a Sánchez conservadores, casi más de lo mismo, y ello pese a que el pacto de Rivera con el PP contempla la mayor parte de las medidas que suscribieron en marzo Ciudadanos y el propio PSOE, en su acuerdo de también fallida investidura de Sánchez.
Y, si Rajoy fracasa, como fracasará, en la votación de esta semana, ¿intentará Sánchez formar un Gobierno alternativo ‘de progreso’ con Podemos, el PNV, los nacionalistas catalanes y Esquerra? Cuatro veces se lo preguntaron los periodistas y cuatro veces se escabulló. ¿Eso es decir sí a intentar un Gobierno alternativo, pese a la prohibición del comité federal socialista de pactar con ciertas fuerzas como los separatistas?
No lo creo. Sánchez no se atreverá a desafiar a su ‘barones’ de manera tan abierta. Entonces, ¿cuál es la alternativa que maneja Sánchez? Yo, sinceramente, no lo sé. Como tampoco entiendo que Rajoy no haya aprovechado la ocasión de este lunes para hacer al tozudo socialista una verdadera y profunda oferta de cambios. Así, ni uno los propone, ni el otro los acepta.
Yo todavía albergo una tímida esperanza de que algo ocurra de aquí a que acabe el plazo para negociar y empiece el conteo hacia las inexorables elecciones. Yo creo que, ante esta tesitura, el PSOE corre el riesgo de romperse, y que algún ‘rebelde’ en las filas del grupo socialista se abstenga. Es uno más de los muchos riesgos que corre Pedro Sánchez. Pero entiendo que esa no es sino una esperanza personal, convencido como estoy de que las catástrofes se pueden evitar, aunque sea pactando cosas que no son fácilmente pactables. A menos, claro, que prevalezca el ‘sostenella y no enmendalla’, porque los dioses, cuando quieren perder a los hombres, primero los ciegan.
De lo que sí estoy seguro es de que en esta sesión de investidura, diga lo que diga Rajoy en su discurso de este martes -que seguirá, claro, tendiendo manos, aunque sin ofrecer muchas cosas concretas a cambio-, el presidente en funciones seguirá siendo lo mismo: presidente en funciones. Y también estoy seguro de que Pedro Sánchez no logrará encaramarse al principal sillón de La Moncloa, por muchas ofertas que le haga Iñigo Errejón -Pablo Iglesias sigue como en segunda fila-. Pero ya no estoy tan seguro de que no tengamos que ir a las urnas el 18 de diciembre. Bueno, yo ya anuncio que muy probablemente no iré: no se me ocurre otra forma de protesta ante esta locura en la que nos han metido

O 18 de diciembre o milagro