La pintura en Ferrol. La vergüenza que nunca termina

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Ferrol, cabecera de una amplia comarca, no dispone de un Museo de la Ciudad, como tienen localidades de menor entidad, para que visitantes y vecinos conozcan el Patrimonio Cultural de una ciudad de historia propia, villa de foros medievales, señorío de la Casa de Andrade, villa de realengo el siglo XVIII y urbe ilustrada con título de ciudad desde el año 1858.
Ferrol posee un Centro Cultural Municipal, un amplio edificio dieciochesco, antiguo Hospital de Caridad, cuyas salas nobles, bien acondicionadas, podrían utilizarse para exponer de forma permanente las pinturas y grabados propiedad del Concello. Alguien debe explicar el alcance de los problemas de humedad que afectan al Centro Cultural y sus posibles soluciones.
El año 2012 el pintor ferrolano González Collado cedió al Concello ferrolano doscientas obras, con el compromiso de su exposición. El Concello posee además un amplio número de obras, de variable calidad e interés, algunas cedidas, de conocidos artistas locales o afincados en Ferrol: Sotomayor, Agustín Robles, Eduardo de la Vega, Máximo Ramos, Vicente Díaz, Imeldo Corral, Bello Piñeiro, Segura Torrella y otros.
Hablamos de más de dos centenares de obras, muchas almacenadas de cualquier forma o simplemente colgadas en las escaleras del Concello y en salas cerradas al público, cuando el Ayuntamiento solo debería mostrar obras institucionales y retratos de personajes importantes. Es vergonzoso que después de cuarenta años de Concellos democráticos no se disponga del catálogo de los fondos artísticos municipales, o, si existe, no se haga público, dando a conocer de forma adecuada estas obras.
Mientras tanto, una institución privada ferrolana, el Santo Hospital de Caridad, dispone de una magnífica pinacoteca, la mejor de la ciudad en su género, unas ochenta obras, en su mayoría retratos y obras de temática religiosa, de la que se editó un completo catálogo el año 1995, con motivo de su exposición en el Centro Cultural Municipal.
Entre otras sociedades de la ciudad, el Casino Ferrolano tiene catalogada una notable colección de trescientos cuadros de autores locales y foráneos, la mayoría procedentes de las exposiciones realizadas en sus salas. La Sociedad Artística Ferrolana, por su propia labor artística y las numerosas exposiciones que realiza, tiene una importante pinacoteca de un centenar de obras de reconocidos artistas. Otras dos entidades ferrolanas, el Ateneo Ferrolán y el Real Coro Toxos e Froles, poseen alrededor de doscientas y cincuenta obras respectivamente, desconociendo si están catalogadas.
En esta relación circunstanciada cumple incluir a la Armada, dueña de una interesante colección pictórica de más de trescientas obras colgadas en el Museo Naval y dependencias de la Marina, recogidas en una publicación del año 1984. Se trata de un inventario bastante incompleto, dado que no incluye diversas obras repartidas por la antigua Capitanía General, residencia del Almirante, edificio de Intendencia, instalaciones del Montón y de La Cortina, y otros lugares. Como apunta un crítico local de arte sería el momento de formar una consolidada Pinacoteca Naval.
Ferrol es la cuna de reconocidos pintores, discutiéndose incluso la existencia de una escuela propia de pintura. Igualmente, la ciudad siempre ha tenido activas galerías de pintura y reconocidos coleccionistas de arte, que disponen de obras de interés. De lo que no dispone Ferrol es de ese necesario y demandado Museo de la Ciudad, dentro del cual las colecciones de pintura y grabado representarían una parte importante a exponer.
Acotación de un F.T.V. Según me cuentan, se ha inaugurado en el Centro Cultural Municipal una muestra de quince retratos, aunque de carácter temporal y carente de catálogo para el visitante. Parece ser una señal positiva; de todos modos, como dice un histórico libro, los designios del poder son inescrutables.

La pintura en Ferrol. La vergüenza que nunca termina