Luto oficial

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Con motivo del accidente ferroviario del 24 de Julio el Gobierno de la Nación declaró mediante R.D 570/2013 de 25 de Julio tres días de luto oficial, “durante los cuales ondeará la Bandera Nacional a media asta en todos los edificios públicos y buques de la Armada”, fundamentándolo escuetamente en el dolor de la Nación española por los fallecidos en el accidente acaecido...”.
Al luto oficial declarado por el gobierno central y que afecta al ámbito dependiente de la administración central del Estado, se sumaron otras administraciones. En el caso de la Xunta de Galicia y mediante Decreto 112/2013 de 25 de Julio, se declaró siete días de luto oficial durante los cuales “ondeará a media hasta as bandeiras oficiais en todos os centros e edificios públicos dependentes da Xunta de Galicia”, que lo fundamenta en el deseo de manifestar el sentimiento de solidaridad del pueblo gallego por los fallecimientos ocurridos en dicho accidente y hacer público el dolor del Gobierno gallego y ciudadanos de Galicia.
Por su parte y tomando como ejemplo de las incontables declaraciones oficiales por parte de los ayuntamientos de España, administración local, el de A Coruña, “reconociendo que el accidente ha conmocionado a la sociedad coruñesa haciendo aflorar los sentimientos de dolor, respeto y solidaridad con las víctimas y sus familiares, no pudiendo permanecer ajeno a dicho sentimiento unánime  y de conformidad con las atribuciones conferidas por la legislación básica de régimen local”, resuelve a través de Decreto de la Alcaldía “Declarar siete días de luto oficial en el Municipio de A Coruña para las actividades, servicios y edificios que dependen de este Ayuntamiento”.
La declaración de luto oficial, definen los manuales de ceremonial y protocolo, es la manera de expresar el dolor y las condolencias de quien lo declara ante el fallecimiento de autoridades, ciudadanos relevantes o como consecuencia de una tragedia colectiva. Además de fijar las condiciones y duración, la declaración implica la colocación de crespones negros en las banderas de interior y la suspensión de aquellas actividades oficiales que pudieran desentonar con el dolor general. Las propias disposiciones indican su ámbito de aplicación, de tal suerte que si declarase luto oficial la Xunta de Galicia pero no lo hiciese el Gobierno de España, el protocolo señala que el crespón pendería solamente de la Bandera gallega.
En línea con lo expuesto, múltiples ejemplos: la alcaldesa de Valencia suspendió todos las fiestas y actos lúdicos a celebrar con motivo de la Feria de Julio. El alcalde de As Pontes suspendió las fiestas de A Fraga, permitiendo simplemente que se desarrollase la romería; en la misma línea, el Ayuntamiento de Castellón suspendió “todos los actos de carácter lúdico y aquellos que contuviesen manifestaciones de júbilo”. ¿Y en Fene, que se oían en toda la Ría las bombas de palenque? A salvo de mejor información, no fue declarado el luto oficial a pesar de tener entre las víctimas de la tragedia colectiva a dos vecinas y el Alcalde declaró en su descargo “que la comisión disponía de todos los permisos necesarios por lo que no podía imponérsele una decisión así”, olvidando por ejemplo, que hubo un verano en que estando concedidos todos los permisos necesarios, debido a una intensa ola de calor y prolongada sequía fueron suspendidas por todos los Concellos las licencias y prohibidas las actividades que pudiesen desencadenar incendios; ni un solo cohete ni un petardito aquel verano, al menos en mi alcance auditivo.
Por tanto, sin declaración de luto oficial y sin enervar los permisos de fuegos artificiales y jolgorios, pasará como deplorable anécdota a la historia del trágico accidente el comportamiento del sr. alcalde pero sobre todo, el de aquellos vecinos de Barallobre que decidieron llevar a la práctica lo del muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Defensores tuvo la continuidad de la fiesta, cuyo expediente habrá que unir al de la asesora belga del Movimiento Reformador del Partido Liberal francófono quien, habiendo twitteado que “los gilipollas que han caminado durante semanas para juntarse en Compostela, se quedan sin celebraciones por culpa de los que llegaban en tren”, fue despedida de inmediato. ¡Hay que ser mala bestia!

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