A vueltas con la sexualidad

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El pasado 14 de Julio, la Asamblea de la Comunidad de Madrid, aprobó por unanimidad de todos los grupos políticos, una ley contra la discriminación por diversidad sexual y de género. En ella se recogen y garantizan los derechos (sorprende que sea necesaria una ley para ello) de todas aquellas personas que sienten su sexualidad de manera distinta a la tradicional y quieren vivirla plenamente. Como se pueden imaginar no han faltado voces que han puesto el grito en el cielo, escandalizándose y escandalizando con argumentos, en mi opinión, poco consistentes, pero muy decididos a ser tontos útiles.
Los primeros en salir han sido los Obispos de Alcalá y Getafe, coreado por su Auxiliar. Los prelados se han descolgado con un comunicado que raya en lo perverso y que demuestra que algunos Obispos añoran otras épocas medievales. Incluso exhortan a sus hermanos a que apoyen sus tesis, buscando liderar una especie de cruzada que ya no interesa y que está superada por una sociedad madura y formada. El postularse como herederos de Rouco les ha llevado, dicen, a saltarse la opinión de su Arzobispo, a quien le deben el respeto cortés, que no de mando (tales formas significan algo). Leyendo su comunicado me sorprenden los tonos de menosprecio a las personas y la continua invocación a la libertad, cuando en sus argumentos ellos predican lo contrario y no cejan en su intención de meter las narices en la política, pretendiendo involucrar a la iglesia en ella al estilo más fundamentalista.
Es, cuando menos, curioso el concepto de libertad que tienen algunos Obispos, así como la fijación por la sexualidad de los demás, como si el sexo fuese la perdición de la humanidad. ¿Por qué se meten Vds., señores Pastores, en los sentimientos de unas personas que la naturaleza les ha hecho sentir como sienten y que libre y conscientemente viven su amor? ¿Quiénes son Vds. para estigmatizar y marginar a estas personas? No sé si se toman con el mismo ímpetu el resto de responsabilidades. Les pediría que estuviesen más pendientes de cosas importantes de sus Diócesis. El Papa les debería cesar.

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