DIOS ESCUCHA CORALES

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El buen Dios, cachazudo, irónico y cordial se sentó al lado mío en uno de los bancos próximos al altar mayor de los Jesuitas. “No desmerecen estas jornadas de música coral Fonseca, organizadas por Joaquín García de Dios, que han alcanzado ya su cota XVII… Mis desvalidas criaturas dicen que bailo cuando el viento sacude la tierra a mi paso o que disfruto con los sonidos de la naturaleza que he creado: fragor del mar, truenos en noches de tormenta, piar de pájaros, murmullo cantarín de los ríos, poesía despeñándose en majestuosas cascadas…”.

Y mis feligreses, curiosos agnósticos e indiferentes llenan el templo con recónditas armonías y goces infinitos. Así, durante la segunda jornada cuyo análisis nos ocupa, destaca sobremanera Ludus Tonalis Coro de Cámara con repertorio variado de piezas antiguas, medievales y modernas, sin descuidar partituras del siglo XXI y el jazz: cumpleaños feliz, aire popular asturiano, motete de villancico, en el huerto de los olivos, espléndida “Ave María”, canto africano y un espiritual negro. Piezas de reloj bien engarzado y dirigido por Ruppert Twine.

A continuación, también a capela, desde su fundación en 1881 y con carismáticos directores, actuó la Coral Polifónica El Eco. Voces firmes, ensambladas, armónicas. Salmos de alabanza, canto de amor, himno a la noche y un delicioso paseo por el malecón de la hermosa Habana. Director responsable Marcel Van Bree y como técnico vocal Pedro Martínez Tapia.

Cerró el impecable concierto la agrupación En-cantados, encantados de cantar. Consagrados a interpretaciones líricas en las delicadas voces de los solistas: Anais Fernández, Paula Rey, Marta López, Rebeca Salgado, José Carballido, Víctor Gómez, Ángeles Chumancero y Pablo Nieves. Dúos, tecertos, corales bajo la dirección de Diana Somkhieva, al piano Vera Paulova. Cuando miré al lado, mi interlocutor había desaparecido.

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