Pujoles

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Pese a que el Eliot Ness de la hacienda española –Montoro– entró como un miera a la causa del nunca suficientemente perseguido hasta el catre, Pujol padre, estoy seguro de que, a pesar de todo, a este ciudadano, y dentro de un orden, todo esto se la trae floja con referencia a su persona.
Otro ver es sobre las causas contra sus hijos. Y es que, a su edad, y su saber, a ver quién consigue demostrar el origen de su herencia y enchiquerarlo. Antes, en el origen fue el verbo, y el verbo se hizo honorable, y difundió su palabra.
Ahora que el verbo no dice ni pío sobre sus cuentas, a ver quién coño le echa un galgo a la pasta. Y es que, si sabes delinquir bien –y siempre hay artistas– a lo más que la Justicia puede aspirara es a juzgarte por delito fiscal, como le pasó al pobre Al Capone, que trasegó garrafones de güisqui suficientes para llenar trescientas piscinas olímpicas, pero nunca pudieron demostrarlo.

 

Pujoles