John Houghton

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El viernes pasado visitó Madrid uno de los grandes “monstruos” de la historia naval mundial, John Houghton.Nacido en Melburne, es uno de los grandes expertos en la época del advenimiento del vapor, siendo quizás, uno de sus mejores libros el titulado “The Navies of theWorld”, todo un clásico para amantes y estudiosos de este periodo. 
En cuanto me informó de su intención pasarse por Madrid y saludarme, puse todo mi empeño en organizarle un “tour naval” que estuviera a la altura del personaje. El plan era el siguiente: primero dejaríamos sus cosas en el hotel, luego haríamos la visita de rigor al Museo Naval, y tras el obligado “gap” para comer (jamoncito y un buen rioja, “of course”), remataríamos echando la tarde en la “Librería Náutica Robinson”, de mi buen amigo Juan Melgar. 
Y allí que me fui a recogerle al Aeropuerto en plena amanecida. Con un cartel con su nombre y las banderas de España y Australia (sí, lo sé, un poco cursi, pero estas cosas gustan mucho a los anglosajones) esperé pacientemente a que saliera por la puerta de la terminal de Llegadas…no sé cómo explicarlo, pero en cuanto cruzamos las miradas, aquel cartel careció de sentido. Debe de ser que a los que nos da por esto “de los barcos”, nos reconocemos a distancia. 
Los australianos, ni que decir tiene, y en general, claro, son gente estupenda, pero hablan un inglés digamos algo difícil. Como previsor que soy, quince días antes me puse en contacto con uno de mis “comandantes” preferidos; el capitán de navío Luis Navia-Osorio, al que tras confesarle mis limitaciones con la lengua de Shakespeare, me asignó para la visita al Museo al joven y brillante alférez de navío  Carlos Feito que, ni que decir tiene, cumplió con la “comisión” encomendada a la perfección. Para la comida tuve idéntica previsión, y en este caso nos acompañó el coleccionista y gran amante de nuestra historia naval y militar Julio Tabernero, cuyo inglés es el más versátil que conozco, pues por su actividad profesional todos los días tiene que hablar con gentes de todo el mundo en este idioma. John estaba agradecido y encantado… aunque quizás algo cansado… pero aún nos quedaba “el plato fuerte”, la librería, donde podría comprar todo lo que se le antojara….y vaya que si lo hizo…y lo más importante, y lo que personalmente buscaba: se llevó la grata impresión de que en España, el nivel de conocimiento y sensibilidad por la historia naval era alto…. algo totalmente falso, pero aún en las peores circunstancias, uno tiene que hacer siempre Patria.
 

John Houghton