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En una de esas raras ocasiones en las que se puede percibir que la política sirve para algo es en aquellas en las que existen circunstancias que permiten unificar criterios y abordar cuestiones de calado con la necesaria y obligada punta de mira puesta en el bien común. El pleno de la Corporación ferrolana aprobaba ayer mismo el proyecto sociocomunitario de Recimil, en el que se integran propuestas tanto del partido en el gobierno local –el PP– como de la principal fuerza opositora –el PSOE–. La plena concordancia no ha sido posible, al margen del apoyo del concejal de Independientes por Ferrol, Juan Fernández, ante el rechazo de los representantes de Esquerda Unida y Bloque Nacionalista Galego. Las iniciativas que contemplan la actuación, que incluye la regularización de los inquilinos del histórico barrio que capitaliza lo que se conoce como las Casas Baratas, y alternativas como la venta o alquiler a nuevos ocupantes incluidos en el supuesto de ser beneficiarios de los pisos, no satisfarán a todos, entre ellos a muchos vecinos de la zona. Sí lo hará en cualquier caso el compromiso de rehabilitar las viviendas y los edificios, de mantenerlos en óptimas condiciones y de conseguir la plena integración de la barriada en el casco urbano de la ciudad. Todo esto está, sin embargo, por cumplir, y será necesario que el tiempo ratifique las intenciones, algo, como se sabe, no siempre habitual en política.

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