POR FIN LLEGÓ EL “GRAN PACTO”

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Menos mal. Obama pactando en Cuba con Castro y aquí, sin poder llegar a acuerdo alguno entre nuestras fuerzas políticas. Angustiados por si Pedro Sánchez iba a o no a entrevistarse hoy con Pablo Iglesias, cumbre trascendental de la que nadie espera nada, por otra parte. Y, entonces, llegó el Gran Pacto entre las fuerzas parlamentarias. Y por unanimidad, cosa admirable.
La Mesa del Congreso daba a luz la nota en la que el trascendental acuerdo se plasmaba. Héla aquí: “La Mesa de la Cámara, oída la Junta de Portavoces, ha acordado modificar el calendario de sesiones plenarias para el período marzo-junio de 2016, en el sentido de que se celebre sesión plenaria en la semana del 5 al 7 de abril, en vez de en la semana del 29 al 31 de marzo”.
Sí, el Gran Pacto para prolongar las vacaciones parlamentarias hasta el 5 de abril. Veintiún días de muy merecido descanso para sus señorías, que han trabajado tan arduamente en este período, breve pero intenso, desde que las elecciones del 20 de diciembre, tres meses y tres días ya, nos sumieron en el caos político. 
Llamo a un amigo diputado. “Total, para lo que hay que discutir en el Parlamento”, me dice. Y tiene razón. El Parlamento se ha convertido, por el momento, en una gran sala de prensa, en la que los líderes políticos acuden a dar sus ruedas informativas en salas abarrotadas de informadores abrumados por la fluidez de la situación.

POR FIN LLEGÓ EL “GRAN PACTO”