El brindis más ofensivo en la tierra del vino

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QUE Pablo, antes Pablo Manuel, “Viva la Gente” Iglesias y Garzón, no Baltasar, sino el tal Alberto, sellasen con unos botellines la constitución de lo que acabó siendo Ni Unidos Podemos, que del sorpaso pasó al tortaso, era lógico. Hacerlo con vino de Madrid hubiese sido como invocar a la mala suerte ya desde el mismo instante del nacimiento de la criatura. En cambio, que Telmo Martín y Gonzalo Pita celebrasen su alianza municipal en el paraíso del trilingüismo armónico, Sanxenxo-Sanchencho-Sangenjo, según se emplee el gallego, el castellano o el koruño, los tres idiomas más hablados en el lugar, brindando con cerveza... El acuerdo será angelical o demoníaco, eso queda a gusto del consumidor, pero qué menos que hacer chinchín con albariño. A ver qué dice el consejo regulador

El brindis más ofensivo en la tierra del vino