Arroz con mala leche

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lguno del PP (un R, Hernando o similar), podría decir: “Haremos una tapa con vuestro corazón, y os beberemos la sangre a sorbos” –en plan Piratas del Cantábrico– en venganza por la moción esa. Rajoy (un patriota de hojalata según Zapatero) no lo haría. Otra cosa sería que levantaran la tapa de sus sesos (es una metáfora), y pudieran leerse sus pensamientos. A Pedro Sánchez no, porque es un santo lleno de virtudes, excepto no ser de Podemos; y mientras Riverita no pasa de monaguillo, Pablo Iglesias amasa hostias como panes. “La venganza es un plato que debe tomarse frío”, dijo alguien. No como el arroz con leche recién hecho y con canela (¡Puaggg!) añado, que puede abrasarte del gaznate al duodeno  La cara del senador del PP hablando de “mejorar sus Presupuestos” era un poema de mala hostia. No se vengarán del PNV, sino del pueblo vasco. A M. Rajoy, el pueblo, sea vasco o gallego, le importa un huevo. Sólo quiere a los catalanes. Por eso habla catalán en la intimidad, como Aznar. 
 

Arroz con mala leche