Ferrol mola, y mucho

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El pasado viernes tuve la suerte de asistir al acto de apertura del evento “Equiocio”, que se celebra, hasta hoy, en el Campo de las Cabazas de Cobas (o Covas). Desde el punto de vista protocolario fue un acto más, eso sí, más numeroso de lo normal, como demuestran los reportajes fotográficos, y eso dice mucho y bueno. Bien organizado y cuidado. Con profesionalidad y hasta aquí nada diferente a cualquier otro. ¿Qué lo ha hecho distinto? 

Me sorprendió la capacidad de integración del visitante en el entorno y en el recinto exclusivamente deportivo, consiguiendo que los espectadores nos sintiésemos parte del espectáculo, y este en las personas; incluso aquellos que desconocemos el mundo competitivo del caballo, hemos estado a gusto. 

Una competición que a través de su parte más lúdica y menos deportiva, nos ha llevado a pensar sobre la vida y lo que llamamos calidad de vida, que como tantas cosas, enunciamos pero no sabemos definir. Y digo bien lo de calidad de vida, porque nos ha hecho reflexionar sobre la alimentación, descubriéndonos que hay más caminos que lo fácil, que casi siempre nos lleva a la obesidad. 

Nos ha recordado que los animales, la naturaleza y los humanos tenemos cabida y no sobramos ninguno y que es fácil vivir armonizados. Nos enseñó que podemos disfrutar sin hacer daño al entorno y entender que lo que nos rodea forma parte de nosotros mismos. Ha hecho un todo en uno de bosque, mar, playa, animales… vida. Demostró que un evento deportivo es capaz de crear conciencia solidaria y dar visibilidad a las ONG’s que trabajan con los más desfavorecidos, y que es importante acordarnos de ellas y agradecerles su esfuerzo y darles la oportunidad de explicarse para que así todos seamos más integradores. 

Ha demostrado que si nos lo proponemos hacemos crecer y dar valor a nuestro mayor tesoro: Ferrolterra. La única costa virgen que queda en Europa. 

Ferrol tiene el privilegio de ser así, hermoso y natural. Los ferrolanos hemos de entender que tenemos la responsabilidad de mantener el equilibrio entre el gozo y la conservación. Equiocio lo ha hecho. Opa Ferrol!!!

Ferrol mola, y mucho