Perdón, nenos

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rotestas pacíficas en Colombia: Los indígenas piden que les adjudiquen tierras, y ser consultados sobre proyectos de  industriales en su territorio. Resultado: Su Presidente Iván Duque los reprimió con el ejército, que disparó y mató  a Deiner Ceferino Yunoa Camayo, de veinte años, e hirió a muchas personas indefensas. Ecuador: Doce días de protestas del pueblo y sindicatos, contra la subida de la gasolina y otras medidas de austeridad decretadas por su Presidente, Lenín Moreno, que los reprimió causando cinco muertos, quinientos heridos y 987 detenidos. Y mientras Pudor Sánchez apoyaba a Moreno y sus medidas, Amnistía Internacional exigía detener la represión. Chile: El Sanado aprobó, con el visto bueno del presidente  Sebastián Piñero, una subida de treinta pesos de la tarifa del metro. La gente se echó a la calle a protesta. 
La represión de los Carabineros causó quince muertos y centenares de heridos, pero la protesta no cesó. Piñero se acojonó,  pidió perdón y prometió mejoras sociales, pero los chilenos no doblaron la rodilla, sino el codo, y con una masiva manifestación de más de un millón de personas, le exigen que se vaya. 
No deben ser los gobiernos quienes dicten las condiciones de vida de los ciudadanos. El poder está en el pueblo, y los gobernantes sólo están para mejorar las condiciones de vida. Si se protesta es por están hasta los huevos de tanta miseria y vida difícil, y ningún  presidente cabrón está legitimado para reprimir sus legítimas protestas,  ni dispararles y matarlos. 
La represión es fascismo. Aquí ya sabemos bastante de esa mierda. Ni olvido, ni perdón.

Perdón, nenos