Otra visita al calabozo por ser un verdadero pesado

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ES ourensano y lleva ya casi tantas detenciones ao lombo –33– como años tiene –40–, todas por robos y hurtos. Su última visita a los calabozos de la Policía tuvo su origen en su insistencia en tocar el timbre a las siete de la mañana e impedir que los ocupantes del piso continuasen con su sueño. Las víctimas llamaron a la Comisaría y en el lugar se presentó una patrulla, cuyos miembros observaron como un hombre empujaba una moto. Aquí hay tomate, pensó un perspicaz agente. Y efectivamente lo había. El hombre aseguró que un amigo le había regalado el vehículo hacía un rato, sin embargo, al comprobar los datos y ponerse en contacto con su propietaria comprobaron que de obsequio nada, que ella había aparcado en la calle. Consecuencia, otro arresto... ¡Qué peligroso es ser pesado!

Otra visita al calabozo por ser un verdadero pesado