La incesante corrupción

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Hoy haré un pequeño compás filosófico de a quién beneficia y perjudica el empacho de corruptelas que se dan en nuestro país. Para empezar no me queda otra que referirme al señor Xavier Vence, portavoz del Bloque Nacionalista Galego, el cual clama contra el PP, por los casos de corrupción que le salpican, sobre todo en la trama promovida por el señor Crespo en la consecución de fondos millonarios con cargo a la Xunta de Galicia, para la subvención de ayudas a cursos de formación, que al parecer nunca se llevaron a cabo.
Cuando el BNG, estuvo en el gobierno del bipartito gallego, premió entre los años 2005 y 2009 con más de 4,6 millones de euros a dicha trama, sin tomar ninguna medida de control al respecto sobre semejante suma dineraria, en tanto que el Partido Popular, aportó algo más de otros 3,1 millones de euros en el periodo 2009-2013, ambos gobiernos con representación en la Xunta.
Son responsables de este desaguisado institucional, por tanto Xavier Vence, no puede tirar la piedra y esconder la mano, si antes no mostró un arrepentimiento de culpabilidad en la parte que le toca. Conviene no olvidar que la ignorancia no le exime de su responsabilidad.
Y que decir del PSOE e IU, que ambos tienen pendientes sus venturas y desventuras en la otra parte del país, llámese región de Andalucía, lo mismo que CiU en Cataluña o el PP en la comunidad Valenciana y así un largo etc.
De modo que los políticos en lugar de echarse los trastos a la cabeza con “él tú más”, debieran solucionar los graves problemas que ellos mismos crean. Si no en las próximas elecciones recibirán el castigo que se merecen, bajando en los comicios y subiendo partidos más responsables y cerca de la ciudadanía, para solucionar la problemática de los vecinos, como es “Unión Coruñesa”.
Muy comprometido Carlos Marcos en la defensa de los intereses de nuestra ciudad, en otros puntos del Estado puede ser “Ciudadanos” y otros partidos que se presenten y que darán una sabia nueva a este paupérrimo país.
La corrupción, es algo que ataca a la dignidad del sufrido ciudadano, cuando ve que a él, le recortan todo lo recortable y los poderosos campan a sus anchas con la mayor frescura e impunidad.
Va siendo hora de que se corrija una situación de ignominia contra la ciudadanía, ya que para ser buen político es necesario hacerse con el principio ético de no hacer daño a los demás..

La incesante corrupción