El Senado: un único poder legislativo (II carta abierta a Felipe VI)

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Para que todos los ciudadanos españoles resulten iguales ante la justicia, primero es necesario poder estar iguales bajo una ley única para todos. Si existen, como mínimo diecinueve cámaras legislativas, es consecuentemente imposible establecer una ley única igual para todoslos españoles.
Deberíamos recordar lo dicho ensu discurso de Proclamación por Felipe VI: “Encarno una monarquía renovada para un tiempo nuevo” y “Encontrarán en mí a un Jefe del Estado leal y dispuesto a escuchar, a comprender, a advertir y a aconsejar y también a defender los intereses generales”.
Por lealtad al ciudadano, único y verdadero soberano constitucional, conforme a la Carta Magna que dice: La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado, (Art. 1.2 de la Constitución).
Me permito recordar la necesidad de que el nuevo Jefe del Estado, actúe ya como árbitro y moderador y toque el silbato ante quien corresponda, para que lanueva monarquía renovada para un tiempo nuevo, resulten sus gestos más pedagógicos, más altos y más claros. Los modelos trasnochados de siglos anteriores, que han mantenido un Senado sin contenido, esperando durante cuarenta años encontrar su objeto institucional. Por favor señorías,es urgente, asignémosle uno ya: ser el único Poder Legislativo de todo el Estado.
Por una simple razón de economía, y también para salir de la otra crisis institucional, se deberían eliminar las Cámaras Legislativas o Parlamentos Autonómicos. El pueblo español quiere tener una ciudadanía igual ante la ley sin discriminación devenida porla distinta interpretación dependiendo de la Autonomía, Provincia o Ciudad en la que resida, o por la simple necesidad de tránsito por movilidad de trabajo, ocio o parentesco. Pongamos como ejemplo de lo absurdo, la contradictoria normativa de vacunas infantiles otorgada aleatoriamente por cada uno de estos caprichosos e impertinentes organismos autonómicos. La compra y forma de dispensar los medicamentos. Carecer del historial médico básico de cada paciente en todo el Estado, por ser incompatibles los sistemas informáticos de cada Autonomía, impidiendo al paciente recibir el tratamiento y la asistencia médica apropiada, etc.
Sobre temas tan objetivos como resulta la Sanidad Pública sería suficiente razón para justificar Leyes únicas para tos los ciudadanos del Estado, tanto en derechos como en obligaciones.
Las doscientas mil leyes otorgadas en los últimos años, además de un caos jurídico, no tiene sentido en un tiempo de nuevas tecnologías y de eficacia competitiva. Continuar con viejos esquemas de épocas donde no había autopistas, ni ferrocarriles de alta velocidad, ni video-conferencias, ni internet, es sentirse que nos están administrando como a vasallos por los señores feudales territoriales, o por los viejos caciques comoa indefensos ignorantes y analfabetos de otros tiempos, son estas circunstancias conservadoras, de ciertas conductas refractarias, las que se oponen a una monarquía renovada para un tiempo nuevo, deseada por la ciudadanía y proclamada por Felipe VI.
Con 180 senadores, resultado de elegir a 3 senadores por cada una de las 60 circunscripciones electorales (de 800.000 ciudadanos cada una, y no por territorios) “un regenerado y de nueva planta: Distrito Electoral”, que representen la voluntad ciudadana reflejando el voto real, sin coeficientes ajenos a la realidad numérica de igualdad, empezaríamos esa nueva etapa para alcanzar el deseo de Felipe VI: “Encontrarán en mí a un Jefe del Estado leal y dispuesto a escuchar, a comprender, a advertir y a aconsejar y también a defender los intereses generales”.
Si fuera necesario comenzar esta campaña con firmas y avales de los ciudadanos, salgamos a la calle a pedirlas y a refrendar nuestro apoyo a la voluntad de la nueva Monarquía Democrática para el siglo XXI. Esto evitaría la necesidad de tener que escribir un guión para un probable nuevo 23 F.

 

El Senado: un único poder legislativo (II carta abierta a Felipe VI)