Reconstruir la izquierda

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En España hay un espacio político de casi cuatro millones de votantes, que espera ser ocupado por una fuerza política transversal, donde comunistas, libertarios y federalistas convivan en una estructura organizativa en red, y con liderazgos amables. 

Con estos condicionantes, se comprende que cuando un macho alfa se pone a los mandos, esta opción política descarrile. 

Al problema del estilo de liderazgo se suma la relación de amor-odio con el PSOE, al que atribuyen malas conductas y una excesiva moderación, pero que tiene en su haber la paternidad de casi todas las medidas sociales que han modernizado nuestra sociedad, y la han hecho más igualitaria. 

Izquierda Unida, Podemos, las confluencias territoriales y sus escisiones, tienen cuatro años para reparar los daños causados desde marzo de 2016 y reiniciar su proyecto, pero ¿aparcarán sus egos, y aceptarán sus limitaciones estratégicas? 

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