Sacrificios

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Vaya por delante que me la suda “tanta luz al final del túnel” como antes aquello de “los brotes verdes”. Las cosas son y están, como son y están: muy jodidas para la clase trabajadora. Sobre todo para aquellos que no pueden trabajar.
Por mucho que el Montoro se quite la corbata, sigue siendo él, mismamente. Ya saben: “aunque la mona se vista de seda, si es mona, mona se queda”.
Oírle decir a este tipo que “la crisis se está arreglando gracias al sacrificio de los españoles” me pone a toda hostia. Sr. Montoro: No es lo mismo que unos “se” sacrifiquen por otros, a que otros “te” sacrifiquen por unos. Le explicaré el matiz diferenciador. En el primer caso el sacrificio es voluntario, en el segundo: una putada del quince. Más claro: en el primer caso el asunto es loable; en el segundo, estaría justificado arrancarle las pelotillas al sacrificador, y hacerse con ellas unas albóndigas. Reciba un saludo.

 

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