Perdiendo el norte

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Araíz del RD Ley aprobado el viernes en Consejo de Ministros que permitirá la exhumación de los restos del dictador, llevamos un mes de agosto discutiendo sobre la figura de Franco, los bienes de la familia, el Valle de los Caídos y la madre que nos pario a todos. Han salido a la luz personajes que creíamos inexistentes, de la caverna, portando panfletos, pulseras, camisetas con la bandera del aguilucho o frases tales como “volvemos”. Alaban sin complejos la figura de Franco, un hombre que según dicen fue el maná de este país. Santo varón, honrado, creador de grandes riquezas, al que todo lo debemos… nLa verdad, causa estupor tanta alharaca a este tipo de gente. Se daba por hecho que en España, en este nuestro país, ha existido una dictadura militar. 
 Vamos, que parecía que en esto no había discusión, ni siquiera tampoco que todos, absolutamente todos, rechazábamos la dictadura. Y nadie discute el hecho de la guerra civil, ni quienes fueron mejores o peores. Si republicanos mataron o si mataron más los nacionales. En cualquier guerra todos matan, unos mas y otros menos. Aquí lo que se plantea es la posguerra, lo que sucedió después. La impunidad de los militares ganadores, la persecución de quienes esos falangistas creían que no eran de su cuerda. Aunque muchos no recuerden aquellos tiempos, porque, o bien no habían nacido o eran niños de posguerra, había padres y abuelos que contaban y narraban sus historias, que no eran inciertas. No podemos discutir las vendettas, las expropiaciones ilegales, los abusos de poder, o los paseos, donde falangistas buscaban en los pueblos a los que creían “del otro bando”, los secuestraban y se los llevaban de “paseo”. Su destino eran las cunetas o las fosas comunes. Todos conocemos zonas o sitios donde se fusilaba o mataba a cuchillo a la gente, lugares malditos que están ahí para visitar y no han sido inventados. Eso, sin obviar que Franco se llevaba muy bien con los nazis, que acudían con regularidad a despachar con el dictador y existían las rutas de la gestapo. ¿Esto es inventado?. Acabada la Guerra Civil, la España de Franco mantenía una doble deuda con el Tercer Reich: moral, por el apoyo político y diplomático recibido; y económica, por la ayuda material. Para los máximos dirigentes españoles, la Alemania nacionalsocialista y la Italia fascista eran sus aliados naturales, de la misma forma que Francia e Inglaterra eran vistas como potenciales enemigas.
 Por lo tanto, no resulta entendible, de ninguna de las maneras, que haya partidos, sean del color que sean, que se opongan al traslado de los restos de un dictador fascista. Y ello porque cualquier partido político nacido de la democracia debe por sistema rechazar la dictadura y por lo tanto que se alabe a un genocida enterrado en un lugar especialmente dedicado a su figura, en un paraje singular y que siga figurando en el Escorial como un héroe de España, cuando representa el tiempo mas vergonzoso vivido en nuestro país.  Y no vale la excusa de que las formas no son las adecuadas, porque el Decreto Ley se dicte en caso de extraordinaria y urgente necesidad. Pura falacia. O estas a favor de quitar al dictador de su mausoleo o no lo estas, pero no valen las dobles verdades, en un país que hace mucho tiempo debió cumplir con la Ley de la memoria histórica y erradicar cualquier alabanza al dictador. ¿Acaso no es urgente realizar dicho traslado de una puñetera vez? ¿Acaso no es tiempo mas que prudencial el que se ha esperado?. Hemos perdido la cordura y se esta revelando a la vez un pueblo inmaduro que aun no ha asumido que debe avanzar sin tener en honra a un dictador, después de una guerra sangrienta y de 40 años de oscuridad en la que sumió a este país. Y no vale eso de que cada quien opine lo que le reine. La libertad de opinión también tiene sus limites. Y estos están en no apoyar ni enaltecer el fascismo. Apoyar a Franco y su figura es apoyar a Hitler, a Mussolini o a cualquier otro dictador, sea de derechas o de izquierdas. Esto no forma parte de la libertad de expresión, sino de la tontuna de quienes piensan que en el cajón de la libertad cabe todo. Hay determinadas lineas que nunca se deben traspasar. Estamos perdiendo el norte.

Perdiendo el norte