Un golazo que acabó en lágrimas

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El gol fue un golazo. Giancarlo Maldonado, jugador del Deportivo Táchira venezolano, recibió el balón al borde del área, de espaldas a la portería y con tres contrarios marcándole. Se giró, regateó a los rivales, chutó y batió al portero del Academia Puerto Cabello. El público estalló de júbilo. El partido había llegado el minuto 91 y el Táchira lograba el empate a dos. Maldonado, sin embargo, se deshizo en lágrimas. No de alegría por su obra de arte, sino de tristeza, pues su padre es el entrenador del equipo contrario y el resultado lo apartaba de Primera División. El técnico aseguró que sentía orgulloso de su hijo. Cosas del amor paterno-filial.

Un golazo que acabó en lágrimas