Krahe tenía razón

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Dicen las crónicas que los primeros minutos, de una charla de cuatro, entre el jefe Obama y el líder del PSOE los dedicaron al baloncesto. Es interesante el asunto que, en plena efervescencia mediática por la llegada del gran líder mundial, pasó casi desapercibido cuando sugiere tantas reflexiones. A un servidor de ustedes le viene a la memoria la canción de Krahe, dedicada entonces a Felipe González, con el trasfondo de otro gran jefe de EEUU. ¿Recuerdan?
“Tu decir que si te votan, tu sacarnos de la OTAN. Tu convencer mucha gente. Tu ganar gran elección y decir que la alianza es de toda confianza. Incluso conveniente…” Y es que, remataba “el americano es muy convincente…”. Ahora, y luego de una larga historia de agravios, el más reciente y doloroso, cuando el secretario de Estado yanqui resolvió con un “es un asunto de los españoles” el 23-F o cuando apoyaron a un dictador con muertos a la espalda para conseguir sentar sus reales en terreno español.
También nos cantaba entonces Krahe “tu mucho partido, pero es socialista, es obrero español solamente. Pero tampoco cien por cien, ser americano también…”. Parece que fue dicho ayer, ¿verdad? Pues fue en la década de los ochenta y prohibida por TVE en el 86, en un mal día para la democracia…
Ciertamente no es popular ponerse de perfil ante la visita del hombre más poderoso del mundo, pero parece excesivo ese coro de aduladores que, en sus conversaciones privadas, tal vez critiquen Guantánamo, recuerden que la Administración Obama deja pendiente el abuso de las armas, que metió al mundo en mil batallas y que todavía hoy vive un conflicto racial. Ya, pero… y ahí está la madre del cordero.
Coincidiendo con su visita las páginas de economía de los grandes periódicos españoles nos dan una pista: “Lazos económicos que refuerzan la amistad de España y Estados Unidos, que ha ganado atractivo para las empresas españoles tras la crisis en Europa y el parón en América Latina” y nos informan de que “España ha pasado a de ser un país exportador a ser un país inversor en sectores claves” y, por si fuera poco, apostillan “ambos estados apuestan por el tratado de libre comercio trasatlántico”. Hoy Krahe cantaría las ventajas de una Europa que rebaja nuestra soberanía y nos pone deberes, multas y señala objetivos. Son los que mandaron y mandan y nosotros agua y ajo. Tenía razón Krahe.

Krahe tenía razón