Justicia a destiempo

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Avueltas con el caso de un joven que hace 6 años cometió un delito por la utilización de tarjetas de crédito clonadas y que ahora hubo de ingresar en prisión tras haber rehecho su vida y observar una conducta normalizada, con familia, trabajo y sin haber vuelto a delinquir, y tras el revuelo mediático formado acerca de si la condena de cinco años que se le impuso es o no justa y proporcionada, parece que se olvida la parte esencial del problema. La lentitud de la justicia a la hora de tramitar los procedimientos penales, provocada por la falta de jueces y la ausencia de medios auspiciada por un abandono político de la administración de justicia. El caso en sí no es ninguna excepción. Los que operamos de forma habitual en los juzgados conocemos muchos casos como éste, en los que las ejecuciones penales llegan muy tarde, cuando el cumplimiento de la pena ya no cumple ninguno de sus fines constitucionales. El problema es político y de voluntad. 

Justicia a destiempo