Con queso

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Puede ser que, ahora sí, afiliados, simpatizantes y donantes del Partido Popular se sientan defraudados. Quizá quienes le votaron, por el motivo que fuera, estén arrepentidos. Algunos hasta juren en román paladino. Y otros estén de acuerdo con lo que hicieron, y aprueben sus comportamientos. A mí todo eso me la trae fresca.

Jamás he creído en políticos defensores del capitalismo, que imponen creencias religiosas enfermizas, machacan a indefensos, protegen a poderosos y se pasan conceptos como libertad, justicia social y judicial por la entrepierna. Toda esa metralla jamás, repito, me la ha dado con queso con su política de centro.

El único centro que conocen tiene dos ejes: el dinero y el poder. O viceversa. Y sobre esos ejes gira su existencia. Lo demás, sea lo que sea que piensen, digan, hagan o crean –si creen en algo– pues, exactamente eso: para los que tragan y se dejan engañar. ¿Vale?

Con queso