ESTO HUELE MAL

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Esta crónica, aviso a navegantes, está escrita con una mano,  pues la otra hacía de pinza sobre la nariz para amortiguar en lo posible los malos olores los días  en que la basura se amontonaba en las calles de una ciudad por cierto, muy poco aseada en los últimos tiempos, como se puede comprobar paseando por parques y jardines donde las pintadas y destrozos dejan el mobiliario urbano hecho unos zorros…
Del conflicto en sí, entre concello, trabajadores y empresa, se ha escrito para llenar una biblioteca por lo que dedicaré estas líneas a nuestra relación como paganos –tasas, impuestos– con el recaudador que es el Ayuntamiento de Carlos Negreira, sus concejales, sus ejecutivos, sus asesores y compañía…
Para entendernos una reflexión: ¿usted señor edil de la basura, pagaría la entrada en el cine si no proyectan la película?
Pues la película –de esos días de mierda– era la imagen  de una ciudad maloliente y llena de obstáculos (desperdicios de toda clase) en las aceras…
Y, como en toda huelga, la empresa no le paga a los trabajadores pues no cumplen la “función” y ustedes, en legítima defensa, no tienen que pagarle a la empresa que no funcionó…
Seguro que hasta ustedes entienden este razonamiento que, por cierto,  le presentamos, no hace mucho al polideportivo donde dejamos el sudor, que durante varios días, y por huelga, no pudo ofrecer los servicios que entran en la cuota mensual que pagamos los usuarios.
Lo entendieron perfectamente en la empresa y nos rebajaron unos euros pues no podían (debían) cobrar  por un servicio que no prestaron  pues   seria un robo y, queridos munícipes, robar, estafar,  es feo. La tasa, el impuesto, es por un servicio, a cambio de algo, aunque ustedes no se lo crean ni practiquen en María Pita……
Pues dirán, y tienen razón, que estamos pagando el impuesto de circulación y no hay dios que transite entre la doble fila, los atascos por la carga y descarga, en el caso de poder salir del garaje que a veces te lo bloquean como sucede a diario con los vehículos aparcados en las paradas del bus…
El negocio es redondo: tienen el coche cerco y no pagan la hora. Ustedes, pienso, en venganza se ahorran la tela en vigilancia y tienen a los guardias entretenidos en otros afanes. ¿Robo, estafa?
Nos tiene negros y  no se ponen ni colorados. 

ESTO HUELE MAL