El último líder del planeta

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“Murió el último líder del planeta”, era el titular que mejor expresaba el significado de la muerte de Nelson Mandela para su nación surafricana, para África en su conjunto y para el mundo. Ayer era enterrado en el pueblo de su infancia arropado por su gente que le tendrá siempre como un referente en la lucha por los derechos de los negros y de toda la especie humana.
Se fueron muchos políticos, científicos, personalidades del mundo de las artes o del deporte, pero ninguna muerte conmocionó tanto al mundo y concitó tantos elogios como la del líder africano. “Muere un libertador; La emoción recorre el mundo, Un símbolo global; El hombre que supo superar el odio; El mundo llora al Gandhi africano...”,  fueron algunos de los titulares en las primares páginas de los periódicos. Unanimidad en los periódicos y unanimidad en todas las necrológicas y opiniones de los dirigentes del mundo que destacaron su generosidad en el perdón y su lucha por la reconciliación para que no hubiera vencedores ni vencidos. Su vida estuvo marcada por el compromiso que le llevó a la rebeldía y a la resistencia para vencer el apartheid y “liberar” a su raza. Al pueblo llano lo que más le llama la atención de la larga e intensa vida de Mandela es su estancia en la cárcel y como fue capaz, no solo de sobrevivir durante 27 años, sino de mantenerse lúcido en la soledad de una celda diminuta -solo podía recibir una visita cada seis meses- sin que perdiera el juicio y su capacidad y energías para proseguir con la lucha.
Muchos esperaban que con su salida de la cárcel empezaría una revuelta al revés, es decir, que los negros hasta entonces oprimidos y masacrados por el régimen del apartheid, se tomaran cumplida venganza de los blancos capitaneados por Mandela. Pero él, que ya está en la historia, encabezó una revolución más profunda, la de la reconciliación para refundar a su país y enseñar al mundo el significado de la palabra perdón y que hasta el conflicto más grande se puede resolver con el diálogo.  
La “dirigencia” del mundo entero estuvo en Soccer City compitiendo por demostrar quién fue más amigo de Mandela. Pero mucho me temo que la gran mayoría, incluidos muchos dirigentes occidentales, han entendido poco de su legado. En España sería bueno que aprendiéramos de él para recuperar aquel espíritu de la Transición, cerrar definitivamente “cuentas pendientes”, combatir entre todos la corrupción y recuperar el diálogo para encontrar consensos en las cuestiones importantes que tiene planteadas el país. 

El último líder del planeta