Impresiones

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No pude ir a la manifestación de París por problemas de agenda. Me hubiera gustado. Pero sí la grabé de la tele y tuve ocasión de verla luego con atención y sacar impresiones. Allí estaban muchos que no vinieron a la del 11 M (quizá, como le pasó a Rajoy –y a mí con la de París– tal vez también por problemas de agenda).
No estuvo Obama, por ejemplo. Pero Rajoy no faltó. Por una vez, fue a una manifestación. Se le notaba tenso, como a un primerizo, mirando nervioso de aquí para allá. Tal vez, como si se sintiera observado o seguido por el Pequeño Nicolás (Sarkozy no, el nuestro). No sería nada extraño que, con los contactos que tiene el tío con la gente guapa del PP, apareciera por allí, mimetizado entre los líderes que acudieron a presentar su pésame, y solidario gesto de compañerismo, a un Hollande lógicamente cariacontecido. Para el pequeño Nicolás fue una gran oportunidad. Cojonuda, pero perdida.

 

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