A Coruña, Mellor sen Touradas sale cara

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La Marea, nasía pa’ganá, nunca fue muy de luces; de ningún tipo de luces. Ni de las que iluminan el cerebro ni de las que iluminan las calles. Los coruñeses son quienes pagan las consecuencias de esa pasión por la oscuridad, que se refleja en decisiones políticas disparatadas y en tener que caminar por la calle a las apalpadas cuando cae la noche. La ciudad parece la recreación de ese inframundo que tanto obsesiona a Iago Martínez, el Rasputín de Teis. Pero ahora le toca a los coruñeses pagar de otra forma, en dinero contante y sonante, 20.000 euros, en concreto. Los mareantes decidieron que los trajes de luces tampoco cabían en A Coruña y recién llegados a María Pita anularon el contrato que ya estaba firmado para la celebración de la feria taurina de 2015. El juez ha cifrado en esos 20.000 euros –que saldrán de las arcas municipales– la indemnización a la que tienen derecho las empresas promotoras de las corridas, invocando el rechazo al maltrato animal. Pues menos mal que el Teresa Herrera lo organiza el Deportivo, porque ahora que se ha sabido que en un metro cuadrado de césped viven más de 10.000 insectos y que, por lo tanto, en un partido mueren muchos más animales que en una corrida, los mareantes eran capaces de cargarse el torneo per saecula saeculorum.

A Coruña, Mellor sen Touradas sale cara