Panorama electoral

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La mayor utilidad de los sondeos es que colocan ante un espejo virtual a los partidos. Ni siempre aciertan, ni nunca dejan de estar cocinadas para provocar determinadas reacciones. En algunos casos son el mensajero tramposo que transporta un mensaje de victoria que hace que quien lo recibe, se confíe. Ciudadanos vivió esa experiencia cuando los sondeos les hicieron creer que se salían. Rivera y los suyos interpretaron mal la señal. Luego pasó que no fue así y Podemos el número de escaños que les pronosticaban los sondeos. A punto estuvo de superar al PSOE. En vísperas ahora de la repetición de los comicios el panorama demoscópico que nos presentan ha variado sustancialmente. De dar por buena la suma del CIS, Unidos Podemos podría ser la segunda fuerza política. Ante semejante panorama en la dirección del PSOE se han encendido todas las alarmas. Iglesias, en uno de sus ejercicios de cálculo le ha ofrecido a Pedro Sánchez un pacto en el que el líder socialista podría ocupar una Vicepresidencia y lo ha hecho a sabiendas de que el líder socialista nunca podría aceptarlo.
La encuesta del CIS aporta otro dato que puede ser importante: un tercio de los votantes aún no ha decidido a quien van a votar. El PP confía en recuperar a quienes se fueron a la abstención o votaron a Ciudadanos. Podemos está en racha. Rivera esta vez se muestra más cauto. Quien lo tiene peor, por no decir que fatal, es Pedro Sánchez. De él casi nadie espera nada. El PSOE sigue pagando la hipoteca que les dejó Zapatero en el ánimo de la opinión pública. Pese a que nada todavía es firme, en orden al futuro del Partido Socialista, podríamos estar asistiendo a los prolegómenos de un sacrificio político. Un ritual que ya hemos visto en otros países como Italia o Grecia.  
 

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