LA AMPLIACIÓN DE LAVEDRA

|

Los tiempos no están para dispendios; pero tampoco están –ni los actuales ni cualesquiera otros– para que un accidente en Alfonso Molina, por leve que sea, desemboque en un colapso del tráfico. Tanto el domingo como ayer se vivieron situaciones de caos generadas por alcances de poca importancia, con la circunstancia agravante de que ayer los atascos fueron tanto en dirección de salida como de entrada a la ciudad. La única solución a ese grave problema pasa, pues, por aumentar el número de carriles de la avenida, un proyecto postergado desde hace años con argumentos de poco peso.

LA AMPLIACIÓN DE LAVEDRA