EMBESTIMIENTO

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Dicen que ahora a Pedro Sánchez le llaman “el embestido”, porque desde que supo (ya hace bastante tiempo), que no iba a ser investido Presidente de Gobierno, en esta ocasión histriónica lo que recibirá en el Parlamento será una embestida de carajo que, como a torerillo nobel, le puede sacar de la plaza por el camino más corto: el aire. Estoy por dar la Razón a Rajoy, en todo lo que le llamó cuando a él le dijo “aquello” en el debate a dos. Aunque por distinto motivo. 
Este tipo tiene una cara de granito de Porriño, o de bronce como los leones del Parlamento; pero como gente de palabra: nasti de plasti. Antes del día de autos ya estaba poniendo ojitos a Podemos, y el acuerdo con Ciutadans le importaba tanto como si fuera papel higiénico. Vamos: un carajo. ¡Fíate y no corras, Pablo! Ya dije aquí que Podemos debía mandarlo a tomar por saco y no negociar con él. Pero querían hacerle el “paseíllo”, por lo visto.

EMBESTIMIENTO