Y JODOROWSKI HABITÓ ENTRE NOSOTROS

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El reciente regreso de “Los domingos a Escena”, con patrocinio municipal, al Centro Cívico de Caranza, no podía apuntar más alto: un montaje, a cargo del grupo ourensano “Marañao Teatro”, con dirección de Fernando González, de una pieza (“Ópera Pánica”) del pancreator chileno-parisino-mejicano-gringo-etc. Alejandro Jodorowski, fundador, a tercias con Arrabal y Topor, del “Grupo Pánico”(del dios Pan, que no de la cagana llevada al paroxismo). Su currículo toca todos los palos: Cine, Teatro, Cómic, Artes Plásticas, Música, Tarot, Psicomagia… Su capacidad de provocar al respetable no conoce más límite que la sabiduría de aquél para echar mano de todo el sentido del humor almacenado en lo más atávico de su riñonera. Jodorowski es Jodorowski es Jodorowski: lo tomas o lo dejas.
Un público dominical –compuesto en abrumadora mayoría por señoras cuya edad superaba, con perdón, el medio siglo + siete caballeros de relleno– se mostró todo lo civilizado que debiera, aplaudiendo el entusiasmado esfuerzo de la joven compañía. El lodo procedía de otros polvos: aquélla no parecía la audiencia más adecuada para una pieza de tales características donde, es de temer, el “caca-culo-pedo-pis” apenas conserva su inocencia. Sin embargo, insisto, las veteranas ninfas supieron resistir el ataque, más escatológico que libidinoso, de los encabronados faunos.
Por si a alguien le sirve de consuelo: el estreno en París de “Ubú Rey”, de Alfred Jarry, en 1896, terminó como el rosario de la aurora (y total porque el Padre Ubú comparecía en escena al grito de “merdre”, que no “merde”…).  Conste que “Marañao Teatro” nos había prevenido a través de la prensa: “Esta obra es un himno al talento tolo (…). Todo un rechazo de la seriedad y una apuesta clara y simple por el arte de vivir.”
Una espectadora de la fila 2 no lo tenía tan claro, después de que un trozo de papel, sacado por un actor de salva sea la parte, hubiese ido a parar a su regazo y/o haber tenido una lustrosa nalga de varón, durante diez minutos, como quien dice al alcance de la mano pecadora…

 

Y JODOROWSKI HABITÓ ENTRE NOSOTROS