ORIENTE BAJO OBAMA

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Una vez más Oriente Medio se convierte en noticia con olor a muerte. Una vez más el mundo contempla pasmado una ONU totalmente ninguneada. Porque, una vez más, el de siempre se propone ejercer su  autoproclamado rol de Sheriff del Planeta decidiendo unilateralmente, al margen del Derecho internacional, cómo, cuándo y dónde actuar. Todo asesinato de civiles, se usen armas químicas o convencionales, no deja lugar a dudas de la necesidad de actuar. Pero siempre con total independencia de quienes sean sus autores, encubridores y cómplices, como exige su tipificación como crimen contra la humanidad. Pero por desgracia no es así desde el momento en que las nacionalidades de agresores y víctimas parecen modular la gravedad de la situación.
Si se trata de Afganistán, Irak, Libia o Siria la condena internacional es inmediata, pero si se trata de los crímenes de Israel en el Líbano otro es el cantar, incluso en el seno de la Organización constituida en 1945, tras la Segunda Guerra Mundial , para evitar precisamente la reiteración de semejantes dramas al socaire de las fuerzas de cualquier agresor. El Derecho Internacional es claro. La ONU debe exigir a Siria que deje investigar la existencia de ataques a la población civil y su posible autoría para dar cuenta de todo ello tanto a su Consejo de Seguridad como a la Corte Penal Internacional, órganos fundamentales para el mantenimiento de la paz.
Pero todo parece indicar, nada más y nada menos, que un Premio Nobel de la Paz va a actuar al margen de las legítimas instancias internacionales. Para llorar. Y máxime cuando siguen siendo cientos los conflictos armados silenciados y millones los refugiados que sufren hambre, enfermedades y miseria a los que las cámaras no quieren ver en un cínico y permanente ejercicio de discriminación por razón del lugar de nacimiento. Hoy Siria nos recuerda a Irak en la locura de sus mandatarios, de nuevo respondida con otra tanta dosis de prepotencia. Tras Afganistán el mundo no se convirtió en un lugar más seguro. Igual que tras Irak y Libia. Y lo mismo sucederá tras Siria. No habrá paz ni seguridad mientras el Derecho Internacional lo manejen los unos investidos de juez y parte. Y menos aún liderados por un indecente Premio Nobel de la Paz.

ORIENTE BAJO OBAMA