Mueren las parroquias

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La Parroquia es la base de nuestra Iglesia. En ellas se administran los sacramentos y los creyentes nos reunimos; pero se están muriendo. En las parroquias rurales solo queda un templo al que cada 15 días va un sacerdote a celebrar la Eucaristía; y en las urbanas unas horas de catequesis a la semana, una reunión mensual de Cáritas y, como mucho, una misa diaria y poco más, que la razón de edad acaba siendo inexorable. Las parroquias se mueren y lo hacen porque algo hicimos mal. Son víctimas de lo sembrado y el sembrador es el responsable, aunque eche la culpa a los demás: que si la laicidad, que si los valores, etc. Mentira. Se ha dedicado a manifestaciones populares de reafirmación personal y política y a cortar iniciativas que viniesen de fuera de su entorno.

Reuniones como la del pasado día 30, han sido su estrategia; pero a las que cada vez va menos gente y la misma masa; y no me extraña, porque para escuchar las barbaridades de un tal Kiko (sí, el fundador de los Kikos) es más sano ir con la familia a tomar un chocolate con churros.

Pero no contento con lo cosechado, vuelve con la misma táctica; insistir en que la Religión sea asignatura obligatoria en la enseñanza reglada. Seguro que lo hace motivado por el buen resultado histórico y no para mantener otras cosas. ¡Claro que en la formación de los jóvenes se han de incluir asignaturas que enseñen todas las religiones! Y su influencia en la historia, y expliquen cómo entienden éstas la relación del hombre con Dios. Pero la nuestra hay que enseñarla en las parroquias.

En ellas es donde hay que explicar el Evangelio, que seguro que las mismas personas que irían al instituto, irán a la parroquia a ejercer su misión catequética.

Así aprenderemos todos y las parroquias tendrán vida.

entre-todos@hotmail.com

 

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