La guerra de los sociatas

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EDUARDO Madina, el vasco al que laminó Pedro “La sonrisa” Sánchez por tener la osadía de enfrentarse a él en las primarias en las que resultó elegido, es uno de los hombres fuertes de Susana “La sultana” Díaz. Es hombre de sonrisa fácil, pero de vez en cuando le da por endurecer el gesto y ponerse serio la clava. Acaba de hacerlo con el exsecretario general, a quien ha espetado: “Este partido se merece algo mejor. ¡Basta ya de tanto insulto y tanto desvarío!”. ¡Bingo! Tiene toda la razón, porque es increíble que el jefe del Plan Recunque tolerase sin hacer el más mínimo gesto que el alcalde de Calasparra acusase de mafioso a Javier Fernández; ni lo desautorizó, como tampoco lo hizo con quienes compararon a la presidenta andaluza con Pinochet o con Franco. Patxi López –¡es verdad!, hay un tercer candidato que se llama Patxi López– advirtió de las consecuencias de la guerra: “El enfrentamiento es descarnado y nos lleva a la irrelevancia o la desaparición”. Como si le importase al podemizado Sánchez.

La guerra de los sociatas