El cambio a peor

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He aquí el cambio prometido por el gobierno bipartito de Ferrol en Común y PSdeG-PSOE. Este era el cambio anunciado: el cambio a peor. Hoy en Ferrol ya no se habla de proyectos de futuro, y no se habla, simplemente porque no los hay. Como tampoco hay presupuestos para el 2016, señal inequívoca de la falta de rumbo de un gobierno que no se entiende y que destina todo su tiempo a sus cuitas internas y a la improvisación más absoluta. Por eso no hay presupuestos para 2016, que deberían ser la auténtica memoria económica de la gestión política de un gobierno. Y cuando no hay presupuestos, es que no hay ni proyecto de ciudad ni programa de trabajo. 
Hoy en Ferrol solo se habla del gobierno municipal. No de lo que hace, sino de lo que dice, de sus problemas políticos, de su falta de entendimiento y de sus  múltiples “fricciones”, término eufemístico acuñado por Jorge Suárez para referirse  a los continuos desencuentros de los socios del gobierno que cohabita en la Plaza de Armas. 
En siente meses, al menos siete enfrentamientos que han puesto al gobierno municipal al borde de la ruptura en, al menos, otras tantas veces. Este es el cambio prometido. El cambio anunciado por los representantes de la nueva política ferrolana, después de siete meses sin que este gobierno haya sido capaz de hacer algo digno de mención. 
Han sido siete meses perdidos para una ciudad que no puede perder más tiempo, ni puede distraerse con la política en minúsculas que practica el bipartito del cambio a peor, emponzoñados en sus cosas, y distraídos de lo que le sucede a nuestra ciudad, con su administración local paralizada y al ralentí, donde los ferrolanos y sus problemas han pasado a un segundo plano. 
Me niego a pensar, como hacen algunos, que Ferrol tiene lo que se merece, un gobierno mínimo y en minoría, dividido y malavenido, donde ya hubo las primeras dimisiones, y donde los rumores de ruptura se suceden semana tras semana. 
Ferrol merece un gobierno municipal trabajador, con proyectos de futuro e ilusión por hacer cosas. Y hoy, desgraciadamente, no lo tenemos. Los ferrolanos no  nos merecemos un gobierno municipal que renuncia a gobernar, y que simplemente se dedica a esperar sentados en la poltrona a que llegue el cuarto domingo de mayo de 2019, por si les vuelve a sonar la flauta. Es una condena demasiado larga para Ferrol.
 

El cambio a peor