Divisionarios

|

Algunos cronistas utilizan mal el supuesto arrojo de unos soldados para tratar de blanquear la realidad que se escondía detrás de esa bravura. 
Hace unos días salió publicado en un periódico nacional un artículo donde se alaba el valor de los soldados de la División Azul. Un tema demasiado sensible, especialmente para el pueblo ruso, que fue quien sufrió la embestida atroz de las 200 divisiones nazis que trataban de aniquilarlo. Porque no iban allí precisamente con “liberadores”, como nos quieren hacer creer los que intentan reescribir la historia. 
Pero a lo que íbamos. Empecemos por decir que no todos los que componían la División Azul eran fervientes anticomunistas, aunque es cierto que un gran número de ellos sí lo eran. Pero también hay que decir que algunos se alistaron para trepar políticamente dentro del nuevo régimen y otros lo hicieron para ascender en el escalafón militar. Incluso los había con ideas republicanas reprimidas, que vieron en el alistamiento la oportunidad de escapar de aquella España mísera y hambrienta de la posguerra. Por otro lado, Franco, al enviarle un cuerpo de voluntarios, trataba de congraciarse con Adolf Hitler; era una manera de agradecerle la ayuda que éste le había prestado para ganar la guerra.
En todo caso, aunque oficialmente les dijeron que iban a luchar contra el “bolchevismo”, lo más probable es que ninguno supiera nada acerca del plan maquiavélico y perverso que enmascaraba la invasión alemana, consistente en someter –y quizá exterminar– a todos los pueblos de la antigua URSS.
Teniendo en cuenta que los nazis en su locura consideraban no solo a judíos y gitanos, sino también a los eslavos como “untermensch” (subhumanos), al invadir la URSS mataban dos pájaros de un tiro. Es decir, se adueñaban de sus inmensos recursos naturales y de paso convertían a su población en mano de obra esclava. Por lo tanto, la lucha del pueblo ruso contra los alemanes era una cuestión de supervivencia, de vida o muerte. Decir otra cosa es faltar a la verdad.
Cuando se habla de la “División 250 de la Wehrmacht” –que es como se le llamaba al grupo español– se debería tratar el tema con mucho cuidado. Puesto que en aras de un anticomunismo retorcido y desquiciado no se puede ensalzar el valor de unos soldados sin correr el riesgo de alabar a un régimen abyecto, perverso y criminal como era el nazi. 
Por lo tanto, sería bueno dejar a un lado tanta hipocresía. Porque cuando los soldados de la División Azul resistían al Ejército Rojo en Krasny Bor, un área cercana a la antigua Leningrado, estaban contribuyendo al sufrimiento de los habitantes de esa ciudad. Una ciudad que soportó un sitio de 900 días y donde perdieron la vida más de un millón de personas. 
Así que, ensalzar el valor de un grupo de soldados cuando se omite a quiénes estaban ayudando es, para empezar, una falta de respeto por las víctimas y la historia. Además de hacerle un flaco favor a muchos de esos soldados que murieron en los frentes de Novgorod o cerca de los lagos Ilmen y Volfjov.
Y como decíamos antes. Seguramente ninguno de ellos sabía la verdad acerca de lo que escondían los planes de los nazis para las poblaciones del este de Europa. Aunque un fanático del nazismo como era Serrano Suñer no los ignoraba. Puesto que en un mitin celebrado el 24 de junio de 1941 en la sede de Falange de la calle Alcalá lo dio a entender claramente; suponemos que en aquellos momentos todavía él creía en la invencibilidad del ejército alemán.
Es cierto que el valor de los soldados en un frente de guerra es independiente de cualquier ideario político; no se mide por eso. Pero también hay que decir que esa valentía queda mal parada cuando se utiliza para defender una causa inmoral, inhumana, como fue la que promovió el nacional-socialismo acerca de los pueblos y las razas. 
Y ese fue el gran pecado, además de ir a luchar contra un pueblo que no les había hecho nada, de la División Azul. Por tanto, se demuestra que la causa que los divisionarios fueron a defender ni siquiera cumplía con criterios ideológicos. Simplemente éstos fueron utilizados como tapadera o disfraz.
 

Divisionarios