Lección del Reino Unido

|

Los políticos ingleses no son un ejemplo a imitar. La irresponsabilidad de Cameron convocando el referéndum y las mentiras de los adalides del Brexit, Johnson, Farage y otros, provocaron el divorcio de la UE y metieron al Reino Unido -y a Europa- en una crisis que dejará secuelas profundas, irreparables.
Sin embargo, el capítulo final de este episodio de la consulta ofrece una lección que deberían aprender los políticos españoles. Conocido el resultado, Cameron presentó su dimisión –en Inglaterra los políticos dimiten–, que sería efectiva a partir de setiembre. Pero los conservadores, sabedores de la gravedad de la situación, acortaron los plazos: ¡en solo 20 días! fue relevado por Theresa May y el país recobró la normalidad institucional con nuevo gobierno que quiere recuperar el pulso para que el post Brexit sea menos traumático en la vida económica y social.
Ahora comparen. Aquí, hace siete meses de las elecciones de diciembre y cerca de un mes de las de junio, siete meses inmersos en crisis política y parálisis institucional y nadie dimite. Los líderes y sus partidos se obedecen a sí mismos y continúan enredando con tacticismos para defender sus intereses personales y partidarios y obtener o mantener cuotas de poder. Su tiempo político es lento, nada acorde con los problemas del país.
Gobernar es dirigir y decidir, tomar decisiones para conducir al país, responsabilidad que corresponde al Gobierno, pero la oposición también tiene su papel. ¿Por qué no se sientan, juntos o por parejas, confrontan ideas, complementan propuestas y reformas y dan a España el Gobierno que necesita en esta hora crucial? ¿Son tan insalvables las diferencias de “modelo de país” de Rajoy, Sánchez y Rivera?
“Nadie entiende nada, eso lo explica todo”, decía El Roto en la viñeta del viernes, deliciosamente irónica. No se entiende que sigan rehuyendo la negociación que recomiendan al otro mientras el país, al que no toman en serio, se desangra. A mayores, cuando ahí al lado aparecen graves problemas -Brexit, Niza, Turquía-, el postureo de los nuestros, además de grave, es de un ridículo espantoso.
Vuelvo al Reino Unido. Winston Churchill expresó su admiración a los aviadores ingleses con aquella frase que quedó para la historia: “nunca tantos debieron tanto a tan pocos”.
Parafraseando al prócer inglés “a contrario sensu”, en España tenemos que decir nunca tan pocos hicieron tanto daño a tantos. A todo el país.

Lección del Reino Unido