¿A quien teme el PSOE de Madrid?

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stamos en tiempos de cambio, pero los inmovilistas se hacen notar con fuerza. Lo entienden bien en algunas autonomías que, teniendo por lema “progresismo” diversos partidos se unen para tomar las riendas, muchas veces desoyendo las indicaciones que llegan de Madrid. La razón de actuar así está en impedir que el otro bloque, el inmovilista, tradicionalista, junto con los retrógrados a épocas indeseables, vayan copando los gobiernos autonómicos y locales. 
Se utiliza la maquinaria propagandística, en la que vale todo, para captar y mover las mentes más débiles, asustándolos. En estos días el caso de los socialistas de Navarra que consiguieron y aceptaron el apoyo de fuerzas nacionalistas, levanta todo tipo de descontentos por la derecha que revive recuerdos de ETA y calificativos como infieles a la constitución, asesinos y terroristas. Señores lectores, si hacen un examen sutil de las noticias de los últimos años, verán que una de las zonas más tranquilas de España es el País Vasco, ellos van a lo suyo, no consiguen más poder, pero no quieren perder ni una pizca del que tienen. Nos comentaba un buen amigo vasco “a nosotros que nos dejen gobernar lo nuestro”. Pues eso es lo que piden todos los de las diferentes autonomías. Anuncia el señor Abascal que su partido busca (entre otros temas), la “libertad de los españoles”, pues ahí está la libertad que reclaman.
El gran miedo del señor Sánchez, representante mayor del PSOE, es que Podemos les lleve por la senda del diálogo y la reflexión sobre el País Catalán. ¿Por qué tiene miedo?, si no se habla, si no se toca la Constitución, si no se puede ni mencionar “Estado Federal”, la cosa política va mal. Si tenemos miedo a utilizar la palabra, será porque no hay libertad de pensamiento ni de expresión. El grupo tradicionalista, está haciendo su juego muy bien hecho, acusa a los demás de ejercer la política “de los afectos, de los sentimientos nacionalistas”, haciendo sombra a sí mismos, ya que son ellos quienes, con el “sentimiento español” quieren unificar todas las formas de pensar y vivir; tendiendo a la igualdad, al pensamiento único, y, a poder ser, a colocar un españolista en cada gobierno autonómico, para asegurar la esencia española. 
¿A quien teme señor Sánchez?, nadie se cree que le tema a Iglesias y los suyos, no son mala gente. Además, el PSOE es superior a Unidas Podemos, en cantidad, ustedes los pueden arrinconar cuando quieran. No hay más que revisar la fotografía del Congreso cuando el señor Sánchez rechazó, con una sonrisa sarcástica, y negando con la cabeza, la última propuesta del señor Iglesias, fue como si un rayo cayese sobre el representante de Unidas Podemos. Si entonces Podemos, no es quien les da miedo, ¿dónde está el coco?. Hay una parte muy importante del PSOE que adquirió modelos de actuar y vivir como la derecha. Ahí el PSOE perdió un tanto el rumbo, alguien tenía que recuperar el ideal obrero y luchar por él. Las señoras ministras citan al PSOE de hace 150 años, No es el mismo señoras, No es el mismo. Aquel PSOE con fuertes raíces en las zonas obreras ya fuesen en Madrid, Ferrol, Cataluña, Andalucía o País Vasco, no sentían terror de tratar cualquier tema importante para el Estado, en un contexto mucho más pobre en todos los sectores.
Todo cambia con el tiempo y el concepto de estado también varía, hay que caminar con los tiempos. Si ustedes citan Portugal o Dinamarca, como modelo de gobierno a copiar; miren a España desde fuera y se darán cuenta de que, otra vez, se le considera un país muy atado al pasado, muy miedoso, con poca decisión y atrevimiento para llevar a cabo avances trascendentales y necesarios. Hay que lanzarse, y si a altos “graduados” del Partido no les parece bien y lo quieren mantener hibernado, habrá que “perderles el miedo”. Desde fuera, se critica la imbricación de nombres socialistas con las grandes empresas del país, a las que la felicidad del pueblo les importa poco o nada. Desde fuera, se ven pocas diferencias entre una parte del PSOE y Ciudadanos. Desde fuera, se analiza la relación del PSOE con las fuerzas de la iglesia católica, desde fuera se ve “el miedo que les da “enfrentarse a ella” en temas únicamente administrativos y fiscales, claro.
Fuera de España, los chicos que emigraron, dicen no sentir deseos de volver, nos preguntaban “¿para qué regresar”. ¡Que triste!. No creen en el avance de este país de países, alegan que ya prometieron varias veces arreglarlo y nunca avanzaron un palmo; que los políticos cuando llegan al poder actúan en connivencia con fuerzas económicas, religiosas y de la justicia, y “allí nunca pasa nada”. 
No conocemos lo que ocurre entre bambalinas. Este país en 1939 se montó sobre la mentira, sostenida por acuerdos internacionales (muchos de ellos secretos). ¿Qué pasa hoy?, ¿quien maneja al aspirante a presidente del Gobierno?. Pasarán, veinte o treinta años, pero se sabrá, se sabrá de verdad quien presionaba, y a quien temía el PSOE de Madrid para no formar Gobierno bipartito o lo que sea necesario. Señor Sánchez, gran parte de los españoles no quieren un gobierno de mayorías, y si le ponen el poder en bandeja a la derecha, se lo recordarán mientras viva.    
No acusen a los demás de exigir poder en el Gobierno. Hace unos días le preguntaba un periodista a la portavoz del grupo del PP si se abstendrían en caso de…, y su primera frase de respuesta fue: ¿A cambio de qué?. Todos piden y a todos hay que darles cuando nos hacen un favor, lo demás es mística y música celestial, pero con más de tres millones de parados, no está la sociedad para cuentos. Pacte señor Sánchez, no se suicide.

¿A quien teme el PSOE de Madrid?