MEMES Y MEMECES

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Las redes se llenaron de memes en media hora. Esas fotografías en la red trucadas, satíricas, la mayor parte de ellas con mucha gracia, saturaron Twitter durante el debate entre Rajoy y Sánchez. Confieso que disfruté con los tuiteros ingeniosos más aún que con el debate, y reconozco que también disfruté con el intercambio de golpes entre los dos contendientes. Hubo memeces tanto en las redes como en el propio debate. Y alguna hasta en el posdebate con los otros candidatos a la Presidencia del Gobierno, ya en otra tele y con otros horarios intempestivos. Me dormí, de madrugada ya, escuchando opiniones variadas sobre el encontronazo y con la sensación de que el ganador, ahora que tan de moda está hablar de ganadores y perdedores, estaba entre Rivera e Iglesias, que se alejaron del acartonamiento, de la vieja política representada en el cruce de guantes entre Rajoy y el secretario general del PSOE.
Lo que me importa ahora son las consecuencias: dos políticos no se pueden llamar “indecente”, “ruin”, “miserable” y “mezquino” sin que haya consecuencias. La más visible, el adiós a un pacto entre las que hasta ahora son las dos principales formaciones. Siempre me ha ilusionado un utópico acuerdo entre el PP y el PSOE para poner modernidad, más democracia, mayor equidad, regeneración política. En este sentido, comprenderán ustedes que salí del espectáculo profundamente decepcionado. Si el acuerdo PP-PSOE ha de pasar por un entendimiento entre Rajoy y Sánchez, apaga y vámonos; jamás he visto a Rajoy tan alterado como cuando el líder socialista le dijo que no era decente. Creo que ese agravio tardará el presidente en olvidarlo, y antes consentirá en dar un portazo y dejar a otro/a que acuerde con el PSOE en nombre del PP. Otra cosa sería que unos desastrosos resultados electorales, forzasen la inmediata dimisión de Sánchez, abriendo un período de inestabilidad muy poco deseable en el PSOE.
En principio, el debate cierra una hipótesis de pacto. La política hace extraños compañeros de cama. Pero no cuando se llega a las injurias en lo personal. Une memez que contribuye poco a cimentar el prestigio de la política y que consolida la sensación de que con el “y tú más” no podemos seguir. Por eso la gente se lo toma con humor y nos bombardea con memes que tanto nos hacen reír, y lo siento por el pobre moderador, que se encontró con la imposible tarea de mediar en una batalla desatada: en esos casos, el primero en morir en la contienda suele ser quien intenta imponer moderación y buen sentido. 

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