GALICIA IS NOT CATALUNYA

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El próximo 27 de septiembre, los catalanes están llamados a participar en las terceras elecciones autonómicas que celebrará Cataluña en los últimos 5 años. En 2010, en 2012 y ahora en 2015. Es, sin lugar a dudas, una anormalidad democrática, y el ejemplo más evidente del fiasco político que ha supuesto para Cataluña el desafío soberanista que lidera Artur Mas.
El President de la Generalitat no está pensando ni en Cataluña ni en los catalanes, cuando adopta la decisión de adelantar las próximas elecciones autonómicas, cuando solo han transcurrido dos años desde los últimos comicios. Su postura tiene más que ver con un cálculo electoral y electoralista de intereses, de sus propios intereses. Desde luego no está pensando en los 575.000 catalanes que no tienen empleo, ni en las familias que viven al borde de la exclusión social.
Y es que, el plan secesionista de Mas, es para los nacionalistas catalanes, una magnífica cortina de humo para no hablar de los problemas reales de los catalanes. Un magnífico resorte electoral para enarbolar el discurso soberanista del “España nos roba”, de “la culpa la tiene Madrid”, “del Estado no nos deja” y del agravio histórico de España  hacia Cataluña para alejar el debate político de los problemas de la calle.
Con el adelanto electoral, Artur Mas sigue caminando hacia el abismo, con paso firme, en una huida hacia adelante. La convocatoria electoral es, sin lugar a dudas, un nuevo órdago de quien se niega a asumir la realidad y la legalidad, un nuevo desafío de quien se niega a aceptar el orden constitucional, y el imperio de la Ley.
Hace años, algunos independentistas  gallegos pintaban con spray las fachadas con el eslogan “Galicia is not Spain”. Yo creo que hoy podemos decir que “Galicia is not Catalunya”. Ambas comunidades celebraron en 2012 sus últimas elecciones autonómicas. Sin embargo, aquí se gobierna desde la estabilidad política, y asumiendo el mandato ciudadano de defender el interés general y trabajar día a día para mejorar la calidad de vida de los gallegos. Sin hacer de la identidad propia un elemento de confrontación. Quizás por eso, en Galicia no existe el grave conflicto identitario que los nacionalistas inocularon en la sociedad catalana, para enfrentar y confrontar, y, de paso, para sacar tajada política.

 

GALICIA IS NOT CATALUNYA