En Galicia llueve, por si no se habían dado cuenta

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en Galicia siempre ha llovido. Es cierto que a todos nos molesta la sempiterna nube que los programas meteorológicos nacionales sitúan sobre nuestra comunidad. Aun así, la verdad es que la lluvia nos suele visitar con frecuencia. Por ello, resulta muy difícil comprender cómo es posible que los primeros aguaceros nos sitúen a todos al borde del caos.. 
Desde colegios que han tenido que cerrar sus puertas después de que las goteras se adueñaran de las aulas hasta ríos desbordados y carreteras cortadas. Es la cantinela que todos los años nos acompaña con el primer temporal “serio” que nos toca sufrir.
Y lo peor es que este caos sería muy fácil de evitar con un poco de previsión. ¿Tanto costará limpiar las canalizaciones y las redes de pluviales cuando el verano llega al fin? Está claro que los políticos son más de esas obras que se ven, para que los ciudadanos, a los que deben tomar por parvos, se crean que sus responsables desarrollan una gran actividad, directamente proporcional con el número de vallas y máquinas que se adueñan de las calles.
Del mismo modo, los conductores se sumen en esta sinrazón y las carreteras se saturan con un rosario de siniestros que no hacen más que desesperar a todo aquel que se ve secuestrado en estos atascos ocasionados por la lluvia. 
Como si los cielos grises provocaran de golpe que todos nos olvidáramos de que con la carretera mojada hay que moderar la velocidad y extremar la precaución. Aunque tampoco nos tiene que extrañar tanto. Seguimos hablando por el móvil mientras conducimos, algunos incluso mandan mensajes, no usamos el cinturón de seguridad y sobrepasamos la velocidad máxima. A lo peor es que la lluvia nos vuelve a todos un poco más tontos.

En Galicia llueve, por si no se habían dado cuenta