Puente de plata

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A enemigo que huye… pues eso. ¡Adiós sr. de Guindos, y buen viaje! Es estupendo huir hacia delante, como hizo en su día Rodrigo Rato, cuando se fue como director al FMI, para dar lustre y relevancia a España y su gobierno. Aunque luego tuviera que salir de él a uña de caballo, cuando la Central Operativa de la Guardia Civil descubrió que blanqueaba dinero como ministro y también director del FMI. ¡Sí, hombre, ya sé que hay diferencias entre Rato y Ud.! por eso le deseo una gestión sólida y provechosa para los europeos, incluidos los españoles, haciendo las cosas que hagan los vicepresidentes del Banco Europeo, sean las que sean, si es que son, con el permiso del presidente Mario Draghi. Sepa que lleva la bendición apostólica del grueso de la afición española, pensando en que “otro vendrá que también, si no más, nos fuchicará”. Puede irse tranquilo; eso ya no es cuestión suya, sino de Rajoy. Y, desgraciadamente, el nacho se queda para eso.
 

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