ORGULLOSOS DE ARES AGINSU

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Este fin de semana, todo unos héroes, humildes como su club de remo, orgullosos como su pueblo, sacrificados como sus padres y parejas y tenaces como sus entrenadores y directivos consiguieron movilizar de nuevo un necesario orgullo colectivo solo capaz de surgir, muy de cuando en vez, de verdaderas hazañas. Como la de esos equipos de jóvenes, masculinos y femeninos, que sin más armas que una férrea voluntad de esfuerzo y sacrificio, un imbatible espíritu de equipo y unos pies en la tierra, brazos en los remos y miradas en el horizonte consiguen llevar a su humilde club, a nuestro querido Ares Aginsu, a las más altas categorías del remo nacional y autonómico.
Muy lejos queda ya la vieja tradición y visión inglesa de un deporte totalmente elitista cuya práctica se reservaba a los hombres de la alta nobleza hasta la aparición de los watermen del Támesis. Nuestro remo patrio, por el contrario, nació y se practicó vinculado a la pesca, convirtiéndose en las villas marineras en el deporte local por excelencia, solo superado por el fútbol a partir de la segunda mitad del siglo pasado. Un remo de práctica universal al que siempre se pudo acceder en plenas condiciones de igualdad por tratarse de un deporte del pueblo y para el pueblo. Y en el pueblo de Ares hoy hay unos héroes de la trainera que, al igual que nuestras heroínas del batel de ayer, son ejemplo de todo lo que tanto echamos de menos en tantísimos ídolos desnortados elevados a los altares mediáticos sin ser buen ejemplo de nada para nadie.
El club de remo Ares Aginsu volvió a surgir esta semana cual metáfora del destino al que las personas humildes puedan llegar uniendo sus esfuerzos para luchar juntos contra el individualismo letal que impone una sociedad ferozmente consumista y sumida en el sálvese quien pueda propio del liberalismo más extremo, buscando el éxito de todos sin dejar a nadie en la cuneta.
Remar en el mismo barco y en la misma dirección es lo que hacen nuestros remeros y remeras, al ser capaces de sumar su esfuerzo individual buscando la sintonía común de habilidades propias y ajenas para compensar, incluso, los posibles déficits de todos. Toda una lección de remo. Pero también de vida. ¡Enhorabuena y gracias!

ORGULLOSOS DE ARES AGINSU