MELCHOR, GASPAR, BALTASAR

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Esta noche mágica por excelencia, millones de niños y niñas de todas partes y rincones de este país se meterán en sus camas con un ojo medio abierto, zapatos, vaso de leche y agua preparada para Sus Majestades y camellos, esperando que sus sueños de todo el año se vean reflejados en esta mágica noche y que el contenido de sus cartas, previamente escritas y selladas en los buzones reales, se convierta en presentes tangibles. Esta situación me traslada unos cuantos años atrás, y si bien es cierto que ahora la vivo de una manera distinta, mantengo la misma la misma ilusión. Porque ahora,  sintiéndome un poquito reina –¡y ya es difícil siendo republicana!–, me enternece ver esos ojitos iluminándose y esos nervios que los hace tan frágiles y vulnerables a la vez. Me preguntaba mi sobrina de cinco años el otro día  por lo que le iba a pedir a los Reyes Magos, y qué difícil me resultó explicarle todo lo que la tía pediría, cuando son tan ajenos a la realidad que les ha tocado vivir y cuando, por desgracia, para muchos de esos millones de niños y niñas que esperan todo un año, al final esta noche será una más  porque sus reyes o reinas no pueden gastar o tirar de un presupuesto que, como mucho, da para el pago de alimentos, facturas y un techo donde poder vivir. ¡Qué injusta es la vida! Mientras vemos día tras día casos de personas que se están enriqueciendo a costa de malversar caudal público, el número de familias que se ven condenadas a recurrir a la beneficencia crece a ritmo vertiginoso. Y eso, pese a que el ministro De Guindos se empecine en asegurar que en al actualidad en España nadie tiene ya miedo a perder su puesto de trabajo. Pues que se pase por esta comarca… Así que en mi carta de este año pido que se reduzca la tasa de paro y, ya de paso, que el sueldo medio de un español se equipare al de los países de la Unión Europea -por cierto, la subida de tres euros mensuales suena a tomadura de pelo, ¿no?, porque da para dos cafés y depende de donde los tome uno-. También pido que se acabe con la pobreza infantil, que como destacan todos los estudios realizados por ONGs, lejos de disminuir, en nuestro país está experimentando un alarmante crecimiento fruto precisamente del desempleo y de la ruptura del Estado del Bienestar por parte del PP. Eso sí, que esta noche no nos quiten ni un ápice de nuestra felicidad, que lo demás está por llegar. Así que disfrutemos todos y todas de la ilusión.

MELCHOR, GASPAR, BALTASAR